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El temor de nuestra insuficiencia

Debido a que no poseemos las cualidades directivas normalmente desarrolladas, cedemos a menudo nuestra ambición de convertirnos en ejecutivos a otros menos capaces para desempeñar tal tarea.

Sentimos que no podemos expresarnos adecuadamente.

Sentimos temor de realizar la tarea de controlar una reunión mediante procedimientos normales.

Podemos sufrir influencias externas que hacen que la tarea de dirigir a un grupo resulte dificultosa.

Podemos creer que carecemos del tiempo o del dinero necesarios que la tarea requiere.

Existe la creencia tradicional de que la tarea de dirigir a un grupo es "una máxima responsabilidad individual" y que si el grupo fracasa al lograr sus objetivos, este fracaso recae directa y únicamente en el director.

Hay una aceptación muy difundida de la creencia de que dirigir a un grupo voluntario de trabajo es similar a ser director de una banda que marcha al frente. Marcar la dirección, tomar las decisiones, dar las órdenes, marcar el paso, son sus únicas responsabilidades. Sólo él está al frente, expuesto a la vista del público, y si se equivoca se expone al ridículo.

El concepto sobre la tarea directiva debería ser, estableciendo una comparación, más bien que el director es sólo un miembro de la banda que mantiene la exacta armonía, guiando más que imponiendo la dirección que debe seguir la banda.

Imaginemos que los directores deben poseer cualidades altamente desarrolladas antes de aceptar las responsabilidades directivas de una agrupación. Si se le pidiera una lista sobre los requisitos indispensables a un director, invariablemente resultaría ser una lista de cualidades muy particulares:

  • Entusiasmo
  • Paciencia
  • Elocuencia
  • Decisión
  • Dinamismo
  • Diplomacia
  • Conducción
  • Personalidad
  • Optimismo
  • Claridad de pensamiento
  • Sinceridad
  • Madurez
  • Imaginación
  • Buena memoria
  • Experiencia

Damos por conocido que se necesita experiencia en las relaciones públicas, entendimiento en las finanzas y un conocimiento de las reglas que gobiernan la conducta en las entrevistas.

Un análisis de estas cualidades, sin embargo, demuestra que son sólo características personales.

Estas cualidades evolucionan según se desarrolla la personalidad, así como la experiencia trae aparejada la confianza. Donde quiera que busquemos estas cualidades, hallaremos que son de una naturaleza propiamente funcional.

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