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Su cuerpo

Si uno aprende a hablar con efectividad, debe tener el firme convencimiento de que la voz solamente no basta. Si esto no fuera verdad, la televisión nunca hubiera llegado a popularizarse. Ver cómo habla una persona estimula la apreciación y la receptividad de ideas en el auditorio. El relator deberá usar su cuerpo para reforzar, dar más énfasis y clarificar sus ideas mientras habla.

Postura

La postura es el complemento del orador. La posición deberá ser cómoda, sin ser desmañada, erguida sin ser rígida. Deje descansar el cuerpo sobre la planta de los pies más que sobre los talones. Manténgase derecho con la seguridad de poderse controlar.

Movimiento

Movimiento es el desplazamiento de todo el cuerpo mientras atraviesa el estrado. Cualquier efecto del movimiento es para atraer la atención del auditorio; el ojo sigue instintivamente los movimientos del objeto y los enfoca. Los movimientos pueden converger con los pensamientos del orador. Las transiciones de un punto a otro del discurso pueden señalarse y hasta enfatizarse simplemente trasladando el peso del cuerpo de un pie a otro, o por un movimiento lateral de uno o dos pasos. Ese movimiento constituye una seña como de que "he terminado con este punto, ahora atendamos este otro". Comiéncese siempre el movimiento lateral con el pie del lado hacia el cual se va a dirigir; esto evita un cruce torpe de pies. Luego avance uno o dos pasos con naturalidad en esa dirección. Los movimientos de adelanto o retroceso implican el grado de importancia de la idea. Un paso hacia adelante significa que se está llegando a un punto importante que uno no quiere que pierda el auditorio; eso recalca el punto. Un movimiento hacia atrás sugiere que se desea el relajamiento de los oyentes y dejar que la última idea eche raíces antes de que se prosiga con la siguiente.

Una regla básica es la moderación:; No se puede estar enclavado en un lugar, pero tampoco se mueva todo el tiempo. Cuando se mueva hágalo ágilmente y con decisión. Cuando su capacidad y experiencia aumenten, encontrará que su movimiento se torna menos rutinario y más significativo.

Gestos

Un gesto es el movimiento de alguna parte del cuerpo para expresar el pensamiento o la emoción, o para reforzar la expresión oral. Los brazos y las manos son las herramientas principales del gesto. Los gestos debieran ser practicados como una parte natural de su manera de hablar. Deben surgir espontáneamente del entusiasmo, la convicción y la emoción. Hay dos tipos básicos de gestos: el convencional y el descriptivo.

Gestos convencionales

Señalando

El dedo índice ha sido utilizado universalmente para indicar la dirección y llamar la atención sobre los objetos que se señalan. Puede utilizarse para reforzar una acusación o desafío, o para señalar directamente al auditorio o a alguna persona imaginaria.

Dar o recibir

Si se debe alcanzar a alguien una hoja de papel o extender la mano para aceptar una que nos ofrecen, la palma de la mano quedará hacia arriba. Este mismo movimiento se utiliza para sugerir que se da una idea a los escuchas o para pedirles que presten su apoyo. Algunas veces el gesto de señalar la idea se manifiesta con una mano mientras la otra se utiliza para señalar.

Rechazo

Un movimiento del brazo y de la mano hacia adelante, con la mano vuelta hacia el auditorio, puede utilizarse para reforzar una manifestación como ésta: "Un momento, esto no se puede tolerar".

Puño cerrado

Este gesto está reservado para usarlo en expresiones de fuerza, como cólera, poder o determinación. El puño cerrado puede usarse para recalcar manifestaciones como ésta: "Debemos poner toda nuestra energía para cumplir este objetivo".

Dividiendo

Moviendo la mano de lado a lado, con la palma vertical, se indica una separación de hechos o ideas, o se divide al auditorio en dos fracciones de oposición imaginarias.

Restringiendo

La mano se extiende a la altura del hombro, con la palma hacia afuera y hacia abajo. Este es un gesto que se puede usar cuando se dice, por ejemplo: "Ahora tómalo con tranquilidad", "Espere un minuto" o "Ya vamos llegando a eso".

Gestos descriptivos

Los gestos descriptivos retratan un objeto o ilustran una acción. El orador describe la medida, la forma o el movimiento de un objeto por imitación. Un golpe vigoroso se demuestra golpeando con el puño, la altura levantando la mano hasta el nivel deseado, la rapidez por un rápido sacudir de brazo, los movimientos complicados o humorísticos haciendo una pantomima descriptiva.

Los tipos de gestos descriptos han sido expuestos para dar una idea de lo que se puede hacer con ellos, así como algunos ejemplos de su uso.

Su uso dependerá en gran escala de su modalidad, si esta es vigorosa y dinámica o calma y despaciosa. Pero, aparte de la personalidad, los gestos agregarán efectividad a su discurso si relaja sus hombros, brazos y manos y se concentra en dar a su auditorio el significado y la importancia de sus ideas.

Expresión facial

La expresión facial es un tipo de gesto, pero es tratado por separado aquí a causa de su importancia. Si usted quiere influir en el ánimo de las personas, inspirarlas y aun interesarlas, su rostro debe denotar lo que usted piensa y siente. La falta más común en la expresión facial es el ausentismo o carencia total de expresión; esto puede suceder al recorrer con la mirada al auditorio hasta encontrar algún rostro que le sonría o que tenga por naturaleza un rostro agradable.

Devuélvale la sonrisa y se encontrará con que ha entibiado el ambiente de sus oyentes. Inconscientemente su rostro adquirirá una expresividad especial. Otra dificultad que se encuentra a menudo son las expresiones constantemente intensas que , generalmente, ostentan una especie de fruncimiento de entrecejo. Sobrepóngase con una relajación total y luego despliegue su intensidad en las ideas claves. Finalmente, recuerde que Ud. no es un indio de madera ni un payaso. Usted es un ser humano y cuanto más humano parezca más influencia tendrá sobre el auditorio.

Su mente

Por cuanto la oratoria es un medio de comunicar pensamiento e ideas de una persona a otra, se sabe que el elemento básico del habla, generador de estos pensamientos e ideas, es la mente. Por supuesto, es necesario que su mente tenga conocimientos del tema material y del lenguaje, y dirigirá la voz hacia el habla. Si la única función de la mente fuera la de producir la oratoria, escuchar resultaría una tarea aburrida y cansadora verdaderamente. Ninguno de nosotros tendría "personalidad", no habría risas ni lágrimas. La habilidad del orador para inspirar, convencer, persuadir o interesar a su auditorio, proviene principalmente de la emoción, no necesariamente en el sentido de la alegría, la pena, el amor y el odio, pero más frecuentemente emoción el el sentido de una fuerte creencia, convicción, seriedad, absoluta sinceridad o entusiasmo dinámico. En esa forma la emoción es indicadora de su actitud.

Hay cuatro indicadores específicos de la actitud de un orador cabal, cada uno de los cuales se explican en los siguientes párrafos.

Sinceridad

La sinceridad, desde el punto de vista del relator, es el formal deseo de convencer al auditorio de la veracidad y el valor de sus ideas. Hay tres fuentes de recursos para la sinceridad:

  1. La creencia personal e intensa del orador en su materia.
  2. La creencia del orador en el valor de su tema en relación los oyentes.
  3. El deseo del orador de obtener un éxito personal como resultado de la realización de una buena tarea.

La primera de estas fuentes es ideal; la segunda deseable y ejerce la mayor influencia; la tercera, aun cuando indeseable, si es solamente la fuente de sinceridad del orador, es la que se encuentra más a menudo porque de las tres es la que más fácilmente genera dentro de uno mismo.

Suponiendo que usted es sincero en por lo menos una de las formas descriptas, debe demostrar su sinceridad. Si uno aparece como creyendo en lo que dice, entonces se ha efectuado el mayor paso para convencer al auditorio de su importancia. La sinceridad se demuestra de muchas maneras. Dirigida o como modalidad por medio de la expresión facial, claridad de explicación, una combinación apropiada de humildad y autoridad, el uso efectivo de la voz y del cuerpo para reforzar y enfatizar las ideas. Referente a la capacidad de sinceridad que influye en usted, sin importar cómo su personalidad le dicta que lo demuestre, lo importante es que el auditorio vea, oiga y sienta la propia convicción que usted tiene de lo que expresa.

Confianza

Para obtener seguridad se deben tener tres requisitos básicos: conocimiento del tema, confianza en la habilidad de expresión y habilidad para controlar la nerviosidad o el "susto de estrado". Confianza en que su habilidad proviene del ensayo y la experiencia. Ambas condiciones son imprescindibles para que el individuo cumpla su cometido. Pero el tercer factor requiere alguna explicación.

Controlar el miedo al estrado es algo que puede ser practicado. Una respiración uniforme tiene un efecto calmante en todo el cuerpo. Relajar los músculos del cuerpo todo lo posible es otra ayuda para mantener el porte y un control más completo. Algunos oradores encuentran que caminar y moverse a propósito libera de la energía nerviosa acumulada y trae equilibrio y soltura. Otros son partidarios de un pequeño ensayo o de "tomar bríos" un poco antes de la presentación. Cualquiera de los métodos que anteceden sirven para reducir el miedo de estrado y otorgar la confianza. Recuerde que el problema reside en controlar la reacción natural. Si el orador no siente miedo de estrado no toma su tarea l suficientemente en serio como para cumplirla con efectividad.

Si usted se para derecho, se mueve a propósito, mira a su auditorio en los ojos y deja que sus ideas fluyan libremente y con claridad, sin tropiezos ni torpes dudas, aparecerá ante el auditorio como convincente y lo mejor de todo es que lo será en realidad.

Entusiasmo

La palabra entusiasmo ha sido usada previamente al describir otros aspectos de la oratoria efectiva, principalmente porque no hay otra palabra para ello y porque no se le puede desasociar completamente de ninguno de los factores que contribuyen a la oratoria eficaz. Desde el punto de vista del orador, el entusiasmo puede definirse provechosamente como la exteriorización de la sinceridad. Entusiasmo no es gustar, no es oratoria altisonante, afectada ni súper dramática, no es movimiento de brazos ni brincar sobre el estrado. Más bien es la forma en que uno demuestra la propia convicción sobre el tema. Usted indudablemente puede y debe ser entusiasta, pero recuerde: cada uno a su manera. Las que son personalidades dinámicas y vigorosas demostrarán su entusiasmo con movimientos ágiles y enérgicos, gestos vivos, oratoria comparativamente rápida, inflexiones amplias y variadas y plenitud de fuerza vocal. Aquellas con una naturaleza menos dotada se moverán o gesticularán con menos energía, hablarán en tono más mesurado, usarán fuerza solamente en las palabras y las ideas claves, harán mayor uso de la pausa para lograr efecto y mantendrán una modalidad calma, agradable, pero convincente y autoritaria. Otros, probablemente la mayoría combinarán varias de las características de ambos extremos. No se esconda bajo una apariencia de dignidad, adoptando una posición de rigidez, pues convertirá su discurso en un monótono susurrar de palabras. Mental, emocional y físicamente estará perdido. No detenerse ante nada, excepto lo que nos indique nuestro sentido común y decencia, para persuadir, convencer y ENSEÑAR! Cuanto usted haga será regido por sus características  personales, rasgos y cualidades, pero debe usted hacerlo!

Humor

Es totalmente posible que un instructor que tiene los necesarios atributos de sinceridad, confianza y entusiasmo esté estancado aun en su propia actitud. Una persona que retacea el sentido del humor dará al auditorio la impresión de que es irreal, inhumano y terriblemente engreído. El humor es una cualidad que demuestra que uno es, después de todo, justamente otro ser humano, y que tiene un caluroso y vívido interés por todo lo que lo rodea. Tener sentido del humor no implica la habilidad inherente de contar chistes jocosos, aun cuando existe ciertamente en la buena enseñanza un lugar para cuentos humorísticos de tipo apropiado. El tipo de humor violentamente risueño tiene su lugar, pero no es un régimen permanente. Más efectiva es la habilidad de sacar ventaja de situaciones no ensayadas, haciendo un breve comentario, una pausa bien hecha, o por una simple pero abierta sonrisa. El humor dirigido por uno mismo es el sistema más efectivo. Aparte de lo decente, la única regla a seguir referente al humor es el buen juicio.

Resumen

Cuando se ha ganado el interés, cuando las normas se han alcanzado, cuando la acción demostrada ha obtenido las respuestas y la receptividad del auditorio, entonces usted es un orador efectivo.

Su objetivo consistirá en hacer todo lo que usted pueda para:

  1. Comprender cómo se habla con efectividad.
  2. Planificar, mejorar.
  3. Practicar, todos los días, cada día, donde quiera que esté o con quien quiera que hable. Usted tiene en sus manos los medios por los cuales puede llegar a la meta.

Y mientras practica mantenga eso siempre en su mente: Es más difícil ser sencillo en la oratoria que ser fantasioso, ser simple que ser artificial, ser lo que somos que pretender ser lo que no somos.

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