Un Viejo Chaquetón de Cuero que bien podría haber utilizado Jean Gabin en una Película de Maquís

Pablo Di Masso
IMPROVISANDO
2008
53 x 70 cm
Pablo Di Masso
IMPROVISANDO
2008
53 x 70 cm
pablodimasso.com.ar

Un Viejo Chaquetón de Cuero que bien podría haber utilizado Jean Gabin en una Película de Maquís

domingo, 03 de julio de 2011 09:45
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Pablo Di Masso

Caro Augusto,

“Todo parece estar hecho a pedazos”, dijo el viejo leñador bajando la cuesta de Feitús.

Yo había subido en una moto todoterreno y procuraba evitar las piedras más grandes y las raíces cuando en la cuesta más complicada me lo encontré mirando hacia el valle apoyado en un hacha afilada.

Me lo dijo sin mirarme y yo sentí un enorme respeto por aquella aparición súbita, cuando casi anochecía, de modo que apagué el motor atronador y lo miré un rato.

Llevaba un viejo chaquetón de cuero que bien podría haber utilizado Jean Gabin en una película de maquis, zapatones de suela de goma muy gruesa, un pantalón de corderoy, pana en España, o mejor: en Catalunya, deslucido por una prolongada vejez desteñida y una tricota de cuello deformado, gruesa y gris que se perdía bajo una bufanda verde que le envolvía el cuello.

Me miró con un cigarro en la comisura de los labios. Estaba encendido y durante unos segundos pensé que los viejos fumadores tenían ese don, el de llevar el faso o el toscano achicado sin que el humo se les metiera en los ojos.

Una mirada azul y empequeñecida por los párpados gruesos y caídos lanzó un brillo de juventud ahorrada y sonrió con media boca mientras aspiraba y soltaba el humo por la nariz.

Se volvió del todo hacia mí y se puso el hacha sobre un hombro, aunque no me dio la impresión de que pensara proseguir su camino.

El bajaba y yo subía.

“Tú y yo somos pedazos”, completó, hablando siempre en catalán, un catalán cerrado y sin concesiones al que yo ya me había acostumbrado.

Si no recuerdo mal, una frase hecha que últimamente utilizo demasiado, por razones obvias, mi hija María me contó muchos años después que un excéntrico gurú que había conocido en la India, ex profesor de física y estudioso del hinduismo, le había explicado “a trozos” la relación entre la ciencia y la religión, aquella religión, en una cueva bien pertrechada donde el hombre se había establecido.

No tenía nada que ver con aquellos años en que pasábamos todos los fines de semana en Llanars, cerca de Camprodón, pegados a Francia, en los Pirineos. Y, sin embargo, cuando María mencionó aquello de “a trozos”, me remitió enseguida al encuentro inusitado con el leñador.

El viejo prosiguió, más para mí que para sí mismo, como si deseara dejarme alguna lección profunda, y dijo “los pedazos se van improvisando sin que nos demos cuenta, mientras la vida nos vive”.

Creí que me guiñaba un ojo cuando se lanzó ladera abajo, evitando el sendero, como si ya hubiera cumplido con alguna misión.

Yo di la vuelta a la moto como pude y regresé sin encender el motor, aprovechando la bajada, peligrosamente, pero convencido de que el ruido era como una obscenidad en aquel preciso estadio del día, agrisándose fiero hacia la noche.

Cuando llegué al pie de la colina y la puse en marcha traté de buscar enseguida las marchas largas para no romper aquella quietud desprevenida. Crucé el pequeño arroyo con tanta delicadeza que estuve a punto de quedarme varado en la corriente.

¿A qué viene esta historia? Décadas atrás, Peitopheles de Nonnanita había dicho que él pensaba que era más osado improvisar que vivir a cuenta de la vida que nos era marcada y que esas decisiones súbitas convertían la rutina en pequeñas aventuras cotidianas, enriquecedoras y recordables, como un largo safari fotográfico en el que uno era, a la vez, la cámara, el foco y la diana del disparo.

Y yo mismo, en un tiempo especialmente aciago, escribí una novela que se llamó “Hecho a pedazos”.

Bien, cuando dibujé “Improvisando” no tenía la menor idea de qué iba a resultar de aquel entramado que casi se iba distribuyendo por su cuenta en el papel, pero durante todo el proceso recordé al viejo, el relato de María, la reflexión de Peitopheles de Nonnanita y, naturalmente, la novela inédita.

Cuando terminé el cuadro y decidí bautizarlo con ese nombre, como si el tipo, que es un músico, fuera un jazzman sin partitura, cobijado por la esclavitud consentida de una improvisación continua, supe que no me estaba refiriendo a su música. Era un pretexto gráfico para señalar que todos esos pedazos que lo crearon y lo fueron criando con mi participación distraída apuntaban, precisamente, a los trozos con los que la vida nos vive.

Más o menos.

Un abrazo,

Pablo.

Muchas gracias Pablo !

- Bailador ! Con la misma filosofía que nos trae Pablo Di Masso, Homero Manzi escribió una poesía recordada a la cual Aníbal Troilo le agregó una partitura memorable. (Un pedazo de barrio...

http://www.youtube.com/watch?v=T7gnIvPZ8io (video no disponible)

Piano y letra completa. Barrio de Tango

Pablo Di Masso
IMPROVISANDO
2008
53 x 70 cm Jean Gabin, Marlene Dietrich

  1. Pablo Di Masso
    IMPROVISANDO
    2008
    53 x 70 cm: pablodimasso.com.ar
  2. Jean Gabin, Marlene Dietrich: fcancan.blogspot.com/2010/08/bad-boys.html

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